Los violadores: 28% de los hombres sudafricanos, según propia confesión. Las violadas: cualquiera que tenga vagina. Son bien democráticos, le dan a todas por igual: enfermos de Sida violan a niñas vírgenes creyendo que así se curarán; homofóbicos violan a lesbianas “para que sepan lo que es bueno”; negros violan a blancas como revancha histórica; ladrones roban a sus víctimas de yapa; matones violan a sus chicas después de granputearlas; asesinos violan a futuros cadáveres varias veces, y a veces también a cadáveres; las que usan mini no tienen derecho a reclamo "porque están pidiendo que las violen", aunque las pudorosas no se libran. Alta o baja, rica o pobre, gorda o flaca, linda o fea, joven o vieja, tímida o mandada, da igual. En este país una gran parte de la población masculina ve la violación sencillamente como una muy viril demostración de supremacía y durante el juicio se preguntan sorprendidos por qué tanta vaina, honestamente incapaces de entender la profundidad de la marca que dejaron en otra piel. Las mujeres caminan por la calle siempre con miedo. Pensar que en Lima se amargan por los faltosos…
jueves, 19 de noviembre de 2009
Uno, dos, ultraviolento
jueves, 29 de octubre de 2009
Necesito
Alguien que me parche un poco, sin duda; que limpie mi cabeza, de hecho; (que cocine guisos de madre, desesperadamente); pero, sobre todo, necesito alguien que me cuadre.
Hay que estar lejos de los amigos para comprender el efecto de su ausencia. Más allá de la nostalgia por las chelas compartidas, las ocasiones celebradas juntos, los hombros donde se ha llorado, los chistes que solo ellos entienden; más allá de la temible intensidad con que tiempo y distancia corroen la familiaridad, de la catastrófica falta de piel, de la sensación de no pertenencia, de la angustia que te inunda al sentir que los pierdes, la falta de los patas, los de antes, los de allá, los de siempre, implica ir por la vida sin ecualizador.
Cierto, hay otros en el nuevo aquí y ahora; mas nada como los viejos afectos, aquellos que no solo se forjan en el extenso kilometraje recorrido, sino que comparten una complicidad natural casi imposible de alcanzar en relaciones interculturales.
Si te excediste en una discusión, un amigo te para en seco; si te empeñas en amar al hombre autodestructivo, una amiga no se cansa de repetirlo; si exageraste el atuendo, un pata gay te soltará el comentario; si te pones espesa cuando ebria, un compañero de juerga te pondrá en jaque; si engordaste, todas te lo harán notar; si el spm te pone insoportable, alguien dará la señal de alarma; si eres injusta con tu novio, alguna te lo advertirá; si en un momento de gloria te alucinas, alguno te bajará de tu nube.
Eso hacen los amigos: te ajustan los botones sin querer queriendo hasta que tus frecuencias quedan bien calibradas. Sin ellos, corres el riesgo de sonar terriblemente desafinada.
lunes, 5 de octubre de 2009
Me hincha Alá

Antes de Sudáfrica, los árabes eran esos patas que se arrodillan tres veces al día en las películas, el malo de turno en Hollywood, el objeto del odio de Bush. Cero presencia en mi vida, más allá de la pantalla.
La primera vez que vi de cerca un par de ojos asomando desde una burka negra, bajo agobiantes 40 grados en el malecón de Durban, sentí compasión por la achicharrada. Mi segunda sensación frente al mundo musulmán, que por acá abunda, fue de irritación: en una reunión un par de tías defendía a un corrupto condenado por tráfico de armas solo por ser de su tribu. Más tarde me hice amiga de una pata de mi clase de pilates y cada vez que nos juntábamos para un café me soltaba el tremendo rollo que es su vida desde que le dio el sí a un musulmán, sin alucinar que renunciaba para siempre a voz y a voto. Por último, mi novio tiene un cliente, Yusuf, al que aprecia porque le juega casos de gente que paga en cash, pero cada vez que intento pasar del "How are you?" debo admitir mi absoluta incapacidad de entablar mínima conversa -la liberal que habita en mí se incomoda con solo verlo. Y bueno, están siempre en el periódico: que encarcelan a una tipa en Sudán por usar pantalones, que azotan a otra en Malasia por tomarse una chela, que prohiben conciertos porque la música solo es buena si alaba a Dios, que pretenden que chibolos de 6 años participen en su mes de ayuno, que exigen abolir las fiestas de prom por ser una invitación al pecado, que se pide a las turistas en Egipto usar ropa suelta para no ser acosadas por reprimidos veinteañeros...
Odio generalizar, intento no ser prejuiciosa y francamente me joden todas las religiones por igual, pero he de admitir que estos patas se me hacen especialmente insoportables. Así que prefiero que mi contacto con el mundo islámico permanezca tal y como era antes de mudarme de continente: de lejitos nomás. Insha'Allah.
martes, 22 de septiembre de 2009
¡Tetas!

Chiquitas, inmensas, triangulares, ovaladas, redondeadas, redondísimas, aplanadas, de aureola reducida, de aureola gigante, marrón claro, marrón oscuro, marrón casi negro, de pezón redondo, de pezón cilíndrico, de pezón casi plano, juntas, separadas, apuntando hacia adentro, proyectadas hacia afuera, erectas, caídas, firmes, blandas, altas, bajas, lindas, raras, armoniosas, impactantes, disonantes, púberes, jóvenes, menos jóvenes, orgullosas, tímidas, alegres, tristes, asustadas, relajadas, conchudas, arrogantes, simétricas, asimétricas, imponentes, semiescondidas, agresivas, inofensivas, descaradas, decoradas, enmascaradas, al natural...
¡Cuánta teta! No sabía que había tantos diseños posibles. Las vi todas juntas hace una semana durante la Reed Dance, una ceremonia tradicional en la cual las vírgenes zulus le rinden tributo a su rey. Desfilan en interminable comparsa, un clan tras otro, cerca de 15 mil chicas felices, todas con las tetas al aire. Tremendo espectáculo.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Cabralísima
No me siento aún parte de Sudáfrica. Y pese a regulares asaltos de melancolía no sé si podría volver a encajar en Perú. Sé que la ciudad que dejé no existe,
¶
Creo haber llegado al punto aquel en que la canción de Facundo Cabral cobra sentido. No soy de aquí ni soy de allá. Causa angustia y placer, cierta ansiedad mas también una deliciosa sensación de libertad. La no-pertenencia es innatural al ser humano, supongo. Pero facilita abrir puertas. Si ya no estoy atada a mi país de origen y aún no lo estoy al adoptivo, el mundo podría ser mi casa. Quizás no regrese, quizás no me quede. Me encanta ese quizás.
sábado, 29 de agosto de 2009
Encuentro con el rey
Para todos los demás participantes

martes, 25 de agosto de 2009
Manuel, Raquel

Se llama Mokgadi ‘Caster’ Semenya. Difícil saber por el nombre si es hombre o mujer. Difícil, también, por la foto. Más difícil aún para quienes la vieron volar en la pista y gritaron competencia desleal. Pero la mayor dificultad la tienen el genetista, el endocrinólogo, el ginecólogo y el psicólogo reclutados por
jueves, 16 de julio de 2009
Hasta siempre, amor
viernes, 26 de junio de 2009
Mortales (ir)reales

Extraño día ayer. Lo de Farrah Fawcett fue un salto directo a mis días de teleadicta, cuando descubrir a una mujer linda pateando en la cara a los malos, sin despeinarse, me parecía delirantemente irresistible. Lo de Michael Jackson fue una larga sucesión de imágenes: las fiestas del colegio donde Beat It era pura explosión de ritmo, el hito de la cultura pop que marcó el video de Thriller, los frustrados intentos de ser una moonwalker, la emoción de ver tanta estrella junta en We Are The World, la potencia de Man in The Mirror, la escena de Black&White donde Macaulay Culkin despacha a su viejo de un guitarrazo, la ternura de Will You Be There, el día en que supe que por fin vería a una megaestrella en vivo, el día en que hubo que devolver la preciosa entrada, el desconcierto por las fotos en las que ya no parecía humano, la pena de tanto vampiro a su alrededor...
Si abusó o no de los chibolos nunca se sabrá. Mi convicción es que esa vida tremendamente distinta de la de todo el resto lo había convertido en un ser humano completamente singular, por lo que es imposible intentar entenderlo. ¿Quién puede saber con certeza qué pasaba en esa mente perturbada?
miércoles, 10 de junio de 2009
Countdown
Hoy, en un año, comienza la gran juerga. Sin ser super fan, siempre quise ir a un mundial. Cosas del fútbol, ahora tengo uno en casa.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Honduras
Desde que me instalé en el continente negro, disfrutando del ocio al que mi condición de no-ciudadana me obliga, me he dedicado al saludable ejercicio de darle rienda suelta a todas mis neuras. Fácil, claro: sin marcada de tarjeta matutina, sin cuentas por pagar a fin de mes, sin constantes rings, poco me distrae de este feroz encuentro conmigo misma. Es agotador, no crean. Dedicarte a escarbar lo que has acumulado en el negro pozo del alma durante décadas es una experiencia intensa y espero quedar cero kilómetros cuando esta etapa culmine. Mi novio, pobre, debe lidiar con su condición de punching ball exclusivo pero a decir verdad, la mayor parte de mi mierda se derrama sobre la pantalla.
Necesito chamba.
domingo, 10 de mayo de 2009
Cerca de ti
lunes, 27 de abril de 2009
Marca el símbolo del chanchullo
Jacob Zuma es un líder nato que arrastra multitudes. Posee la habilidad máxima de un político en campaña: que todo el mundo crea que es uno de los suyos, logrando inmediata empatía. Con camaleónica astucia e innato carisma se mete al bolsillo a obreros y empresarios por igual, conecta con mandamases europeos, reconcilia ancestrales rivalidades étnicas, explota su viril africanidad bailando en piel de leopardo y ostentando feliz poligamia, inflama el orgullo zulu entonando su famoso canto de batalla “Umshini wami” (“tráiganme mi metralleta”) y no se mancha las manos atacando a sus rivales (para eso está el inefable líder juvenil Julius Malema).
Si hasta la gente más informada y analítica se deja llevar por su atractivo –y ningún opositor del apartheid acepta aún que votar por otro partido no es traición– era obvio que el ANC iba a obtener una aplastante mayoría en las recientes elecciones. Pero yo no puedo evitar la sensación de que el país podría ir camino a una de las clásicas catástrofes africanas de la era post colonial.
Ok, un poco exagerado. Sudáfrica no es Zimbabwe. La infraestructura es excelente, los servicios funcionan, la economía crece, tienen buenas relacionales internacionales y una excelente constitución. El tema es que el ANC está convencidísimo de que nadie lo sacará del poder (“reinaremos hasta que vuelva Jesucristo”, dijo Zuma) y la gran mayoría de la población también. Zuma acaba de ser exonerado de todos sus cargos por corrupción (tremendo chanchullo en la compra de armas) tras 8 años de investigación y fuertes pruebas en su contra, pues nadie se atrevía a llevar a juicio al futuro presidente. Pero eso no quita que la nube gris flote sobre su cabeza en las caricaturas. Hace un par de años fue igualmente librado de una acusación de violación, en cuyo juicio afirmó alegremente que fue sexo consensual y que en todo caso, la chica se lo buscó por andar en minifalda (además de soltar su ya famosa frase de que se cuidó del sida con una ducha post coito, inmortalizada en la ducha portátil con que siempre lo dibujan). O sea, el tipo se siente intocable. Y lo es.

Cabe añadir que su predisposición a decir a cada quien lo que quiere oír le ha valido una larga lista de acreedores. La izquierda, los empresarios, la inversión extranjera, los socios estratégicos y la gran población inundada de promesas están listos para cobrar, en medio de la crisis financiera, y no todos gozan de santa paciencia.
Mínima oposición, tremenda carga sicológica del electorado (son el partido de la liberación y gozan de la eterna influencia de san Mandela), ayayeros por doquier, escasa tradición democrática (quien critica al gobierno es acusado de racista) y una profunda convicción de que nadie les gana en las urnas convierten al ANC en un partido peligroso. El tránsito de la lucha por la liberación al gobierno no ha sido el más feliz y la intención de favorecer a las masas pobres se transformó en el camino en formas de enriquecer a una élite ("black diamonds") ligada al poder político y económico. Los grandes perdedores, vaya sorpresa, la gran mayoría negra que en 1994 soñó que un black president sería sinónimo de mejor calidad de vida. El gobierno de Zuma recién comienza pero siendo más objetiva que el sudafricano común –que aún lleva la horrible marca del apartheid en la piel– no veo motivos para ser optimista. Ojalá me equivoque.
* (La caricatura es una extraordinaria creación del talentoso Zapiro que levantó tremenda polvareda en un país ciertamente intolerante frente al humor político)
jueves, 26 de marzo de 2009
Cosas del fútbol
La primera fase de venta del mundial está por terminar. Es un proceso que implica solicitar entradas, con cuotas máximas y harta seguridad anti-reventa, y esperar. Si la demanda no es muy grande, obtienes tus entradas; si supera la oferta, se decide por sorteo.
Hasta ahora la demanda no fue mucha (salvo para la final) y un 70% de solicitudes viene de afuera. Tras meses de noticieros, diarios, revistas y comentarios de la gente, este es mi análisis de la situación del deporte rey en Sudáfrica y su consiguiente impacto en el mundial:
1. El rugby, que no el fútbol –aquí le dicen soccer aunque nadie me sabe explicar por qué– es el número uno. En número de fans, el fútbol gana. Pero si hablamos de apoyo al deporte, del sueño de vestir la camiseta nacional, del lugar que la selección ocupa en el mundo (bicampeones mundiales, actuales poseedores de la copa), de la presencia en los medios, de la capacidad de crear semilleros y de la solvencia económica de su hinchada, el rugby se la lleva de lejos. Pasa que desde tiempos lejanos, aunque ambos deportes son creación británica, los sudafricanos blancos (especialmente los Afrikaaners, descendientes de holandeses) adoptaron el rugby como su juego. Y hay que decir que abundando entre ellos las hipernutridas moles, tienen el tipo físico perfecto. Siendo el fútbol un deporte menos exigente en términos de músculos y presupuesto (la clásica pelota de trapo con pies descalzos), y por oposición a los opresores, la población negra hizo del fútbol su deporte. Y los negros tienen el físico para ello, delgados, veloces, ágiles, resistentes. Aunque ahora las cosas son muy distintas y se imponen cuotas raciales en el deporte, las cosas siguen más o menos divididas así.
2. El gran contingente negro que goza con el fútbol es pobre. Y aunque son capaces de sacrificar el almuerzo de una semana para presenciar un clásico Orlando Pirates vs. Kaiser Chiefs, un partido entre, digamos, Paraguay e Israel, no les provoca para nada. Aún no se sabe quién viene al mundial y cómo se reparten los grupos, así que es muy temprano para comprar.
3. No solo es temprano por razones estratégicas sino de tradición. Aunque los peruanos siempre supimos hacer la excepción cuando de partidos importantes se tratra (eliminatorias, por ejemplo), los sudafricanos negros tienen una tendencia similar a la nuestra de dejar las cosas para último minuto. Comprar con un año de anticipación es un imposible desafío a la capacidad de proyección de un pueblo acostumbrado a vivir al día.
4. Cero tradición. Nosotros respiramos fútbol desde la cuna, crecemos con la convicción de que es el deporte rey y gozamos como locos cada 4 años con la tremenda juerga del mundial: paran los colegios, se relaja la chamba, se vacían las calles, se paraliza la ciudad. Y eso sin que Perú juegue. Pero Sudáfrica estuvo muchos años fuera de los circuitos deportivos internacionales como castigo por el apartheid, así que solo saben de campeonatos mundiales desde los noventa. Muy poco para crear fiebre. Mucha gente acá ni se inmuta ante la maravillosa perspectiva de tener un mundial en casa. Alucinante.
5. El sistema de venta es complejo. Ok para quien suele comprar online pero desafiante para quien lo hace por primera vez. Y la única alternativa –llenar una solicitud en el banco y pagar por adelantado– tampoco es sencilla. Los formularios son complicados y hay que especificar hasta el documento de identidad de los acompañantes. Mucha vaina para el fan acostumbrado a llegar a la ventanilla con las justas, comprar su entrada y sentarse donde le da la gana (el número de asiento está de adorno). El rollo va a ser cuando la fiesta comience y se encuentren con estadios llenos. Toyi-toyi fijo.
6. Bafana Bafana, el seleccionado nacional irónicamente verde-amarelo, solo juega por ser dueño de casa. No pasa nada.
La FIFA anda de cabeza. Tanta vaina sobre estadios, alojamiento, transporte, presupuesto, crimen y tantos obstáculos por superar para que el mundial sea la fiesta que siempre es en casa de un anfitrión que nunca fue, y al final surge una amenaza inaudita atentando contra el éxito del 2010: el estadio vacío. Gracias a los extranjeros y probablemente a un tardío entusiasmo, eso no pasará, claro. Pero jodido, ¿no?
miércoles, 11 de febrero de 2009
¿Zim sin Bob?
Mis vecinos de Zimbabwe logran lo impensable: que mi país parezca extremadamente civilizado. Si nuestra hiperinflación de los atribulados ochenta nos parecía insufrible, ellos usan trillones para comprar un pancito y octillones para gasolina. Si el cólera mató a cientos de peruanos en los noventa, aquí ya son varios miles y no vale hervir el agua porque no hay (agua - ni con qué hervirla). Si el terrorismo nos tenía en jaque, ellos sufren persecuciones, torturas y asesinatos en nombre del nefasto Bob. Si los vladivideos lograron remecer nuestra adormecida capacidad de escándalo, la noticia de madame Mugabe reventándose el billete del moribundo país en los malls de Hong Kong provocan mandarse, cual Tom Cruise, con un plan para eliminar al gran jefe. Rankeando alto en corrupción, con amplio historial de dictadores megalómanos y un alto índice de compatriotas autoexiliados (“en todas partes del mundo / siempre hay / un peruaaaanoooo”), el Perú y sus engendros, Vladi incluido, lucen tibios frente al extremísimo Robert Mugabe.
Hoy una pequeña esperanza se instala en el atormentado país: el opositor Morgan Tsvangirai jura como primer ministro, en un gobierno compartido con el inefable, y el perseguido Tendai Biti asume la chamba más jodida del mundo: ministro de una economía destruida por 10 sextillones % de inflación acumulada (o sea, un 10 y 36 ceros!). Pero francamente, mientras el libertador convertido en dictador no se mueva, difícil creer en Zim.
Solo Dios lo sacará del poder, dice Bob. Nos jodimos los ateos.