miércoles, 15 de octubre de 2008

Habla del clima

El clásico rompe-hielo a prueba de nerds –si no sabes de qué hablar, apela al tiempo– sonaba estúpido en Lima. Pocas ciudades gozan de un clima tan previsible. En Pietermaritzburg (o, como dice mi estimado Jorge Eduardo Benavides, Putamadrebamba) es tema prioritario en la agenda. Por ejemplo: en plena primavera, el domingo me derretí bajo 38 grados de aire desesperadamente caliente y hoy ando forrada con polar, guantes y botas; y guarecida de la lluvia que, como buena limeña, aún me cuesta digerir. A la siempre ardua elección del atuendo he de agregarle ahora la consulta al hombre del tiempo. Es lo primero que chequeas en el diario y si el mister aparece en la tele todo el mundo enmudece. Es imperativo vestir en capas, el paraguas es accesorio obligatorio y la chalina está siempre a mano. A los sudafricanos les encanta decir que aquí uno puede experimentar 4 estaciones en un día, qué paja. Mierda. Y yo que alucinaba África cual perpetuo verano…

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