miércoles, 29 de octubre de 2008

We are the champions!

No necesito googlearlo para saber que nos va hasta las huevas en las eliminatorias. El sentimiento patrio no se pierde así nomás. Por acá, en cambio, le voy agarrando el gusto al casi inédito sabor de la victoria deportiva: mi equipo, The Sharks, acaba de coronarse en el campeonato nacional; mientras que Sudáfrica, mi casa desde hace más de un año, levantó por segunda vez la copa del mundo el año pasado. Tremendas juergas.
Rugby, of course. En fútbol andan felices de ser los anfitriones en el 2010 pues de otra forma Bafana-Bafana (*) no la hace ni bananas. Es una delicia sentirse los mejores del mundo y nunca pensé que esta segunda patria –igual que la otra, más habituada a la derrota– me permitiera disfrutar esta intensa y siempre esquiva emoción. No es lo mismo, dirán. No pues. Pero no porque no sea la blanquirroja, que bien regia me sentí con la verde-oro, sino por la ausencia de mi mancha para beber la gloria. Aunque ambos triunfos se vivieron a la altura, en bares con pantalla gigante y vasos siempre llenos, nunca será igual que recorrer Miraflores con mis patas al dulce grito de Perú Campeón.
(*) chapa de la selección que significa, en zulu, “muchachos-muchachos”)

martes, 21 de octubre de 2008

Torre de visas

¿Será que nosotros le pedimos visa a un malaweño? ¿A un tanzaniano? ¿A un sudanés? Mi super periplo Cape to Cape (www.africa-adventure.travel) me exige 2 visas para la integrada Europa y 13 para la desintegradísima África. Una millonada de rands y horas/hombre perdidas en palacios de la burocracia. Ok, entiendo que por acá desconozcan mayormente un lugar llamado Perú, pero incluso los sudafricanos, los papiriquis del continente, se tienen que apuntar al peregrinaje por consulados. Y resulta que países como Sudán –que calladito nomás debería agradecer que aún haya gente dispuesta a jugársela atravesando un país donde si no te matan los rebeldes lo hacen los 50 grados a la sombra– son los más jodidos. Bien desubicados estos patas…

miércoles, 15 de octubre de 2008

Habla del clima

El clásico rompe-hielo a prueba de nerds –si no sabes de qué hablar, apela al tiempo– sonaba estúpido en Lima. Pocas ciudades gozan de un clima tan previsible. En Pietermaritzburg (o, como dice mi estimado Jorge Eduardo Benavides, Putamadrebamba) es tema prioritario en la agenda. Por ejemplo: en plena primavera, el domingo me derretí bajo 38 grados de aire desesperadamente caliente y hoy ando forrada con polar, guantes y botas; y guarecida de la lluvia que, como buena limeña, aún me cuesta digerir. A la siempre ardua elección del atuendo he de agregarle ahora la consulta al hombre del tiempo. Es lo primero que chequeas en el diario y si el mister aparece en la tele todo el mundo enmudece. Es imperativo vestir en capas, el paraguas es accesorio obligatorio y la chalina está siempre a mano. A los sudafricanos les encanta decir que aquí uno puede experimentar 4 estaciones en un día, qué paja. Mierda. Y yo que alucinaba África cual perpetuo verano…

miércoles, 1 de octubre de 2008

Banana Republic

Hablar de la renuncia de un presidente me suena a Fuji en pos de Vladi, fugando a Tokio y faxeando su cartita del adiós. ¿En África? Conato de guerra civil, mínimo. ¿Pueden creer que la del presidente sudafricano fue seguida por un super pacífico cambio de mando? Thabo Mbeki accedió al poder después de Mandela, fue reelegido en el 2004 y su periodo terminaba en abril. Hace rato que lo querían sacar pues es declarado enemigo de Jacob Zuma, actual cabeza del ANC (African Nacional Congress), pero necesitaban una excusa. Se las dio un juez de la Corte Suprema quien, evaluando la validez del afán del Estado en enjuiciar a Zuma, concluyó que Mbeki y compañía habrían utilizado a la fiscalía para librarse de su poderoso rival. El proceso de votación en Sudáfrica, que no es obligatorio, es como el gringo: eliges un partido, no a una persona, luego de que este ha nombrado a su candidato. Si al partido le da la gana a mitad de camino te cambia de hombre y ¡zas! tienes presidente nuevo sin urnas, sin golpe, sin roche. Y todo el mundo como las huevas. Todos menos yo, porque a mí eso de cambiar presidente sin tinta indeleble de por medio me sonaba a sangre, sudor y lágrimas. Como buena latina preparé el cuerpo para días de racionamiento, angustias y apagones, pero nada, todo tranqui. Impresionadísima con tanto civismo. No me cuadra mucho eso de que no puedas votar directamente por tu candidato, con fotito y todo. Pero es cierto que este sistema fortalece lo que a nosotros tanta falta nos hace: un sólido sistema partidario. El rollo es que acá no se trata del eterno y saludable enfrentamiento entre dos fuerzas igualmente poderosas. Aquí se trata del partido único, si te gusta bien y si no, ponte a la cola para emigrar. El ANC es el abanderado de la democracia en Sudáfrica, de ahí que si eres negro (la gran mayoría) y, más aún, si has vivido lo suficiente para haberte ganado con el apartheid, pensar en una agrupación alternativa o tan solo desear una sana oposición es una traición a la santísima trinidad patria/gobierno/partido. Los hooligans del ANC (especialmente el infame presidente de la Liga Juvenil, Julius Malema) se desgañitan aclarando que son capaces de matar para defender a su candidato. ¡Y ay del poder judicial si osa enjuiciarlo! Aún cuando el tío tenga más de 20 cargos en su contra, desde violación hasta corrupción en un millonario contrato de compra de armas, pasando por fraude, obstaculización de la justicia, abuso de poder y enriquecimiento ilícito. Tremenda joyita. Mientras tanto, ya hay presidente interino: un tal Kgalema Mothlante, conocido en su cuadra, pero a quien todo el mundo florea. Vieja escuela, perfil bajo, sin aparente angustia por plata o poder… me huele a Chaparrón Paniagua. Ojalá. Así están las cosas en este país, que aunque se afana en demostrar su status "en desarrollo" no puede negar su inherente condición de republiqueta. Aunque los sudafricanos se computen –mismo los argentinos en Sudamérica– un pedacito de Europa perdido en otro continente, esto es África al fin y al cabo. ¿Desarrollo? ¡Bananas!

Foto 1: Ex campeón Mbeki vs. retador Zuma. Foto 2: interino Motlanthe.